El pasado fin de semana acompañé a mi esposo e hijo a la ciudad de Bethlehem, Pennsylvania ya que ellos iban a estar en concierto. Realizamos el viaje por carretera lo cual en un principio tuve mis dudas ya que nunca habíamos hecho algo así. Sin embargo, resultó ser un viaje de casi 20 horas sin dormir, pero muy placentero ya que a medida que íbamos atravesando cada ciudad el paisaje y la naturaleza era diferente y hermoso.
Mientras iba manejando, llegué a la conclusión que el viaje de la vida es algo semejante:
- Noté cómo iba cambiando la naturaleza, en unos lugares más secos y menos árboles, pero otros más verdosos y hermosos.
- La ruta que tomamos tenía muchas salidas que llevaban a otros lugares, así como también habían ciertas partes en las que el camino parecía que se dividía, esto para aliviar el tráfico, pero al final nos llevaba al mismo lugar.
- En algunas partes de la carretera vimos letreros que nos indican la velocidad, unas veces más rápido y otros un poco más lento, así como rutas alternas que prometían acortar el camino y llevarnos en menos tiempo a nuestro destino. Igualmente, en nuestro diario vivir encontraremos salidas que creemos son las más fáciles para acortar el camino, pero en realidad las mismas pueden llevarnos a un destino desconocido y en cierto modo desviar la ruta que Dios ha trazado para nuestra vida. No siempre la solución más fácil es la más adecuada.
- Para llegar hasta Pennsylvania, utilizamos el sistema de mapa desde el celular, pero en algunos lugares creímos que estábamos extraviados, pero re-calculamos y volvimos a la ruta trazada. Cuando perdemos la dirección o el camino, Dios siempre provee una nueva oportunidad para re-calcular la ruta de nuestra vida.
La vida es un viaje para disfrutar, llénate de entusiasmo y contagia al mundo
con el gozo que Dios ha puesto en tu corazón.
Exellente!!!
ReplyDeleteGreat Job, Me gusto mucho, continua escribiendo.
Cuidate Mucho y Bendiciones
Gracias JC por tomar de tu tiempo, DTB
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