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Monday, August 23, 2010

El pasado fin de semana acompañé a mi esposo e hijo a la ciudad de Bethlehem, Pennsylvania ya que ellos iban a estar en concierto. Realizamos el viaje por carretera lo cual en un principio tuve mis dudas ya que nunca habíamos hecho algo así. Sin embargo, resultó ser un viaje de casi 20 horas sin dormir, pero muy placentero ya que a medida que íbamos atravesando cada ciudad el paisaje y la naturaleza era diferente y hermoso.


Mientras iba manejando, llegué a la conclusión que el viaje de la vida es algo semejante:
  • Noté cómo iba cambiando la naturaleza, en unos lugares más secos y menos árboles, pero otros más verdosos y hermosos.
  • La ruta que tomamos tenía muchas salidas que llevaban a otros lugares, así como también habían ciertas partes en las que el camino parecía que se dividía, esto para aliviar el tráfico, pero al final nos llevaba al mismo lugar.
  • En algunas partes de la carretera vimos letreros que nos indican la velocidad, unas veces más rápido y otros un poco más lento, así como rutas alternas que prometían acortar el camino y llevarnos en menos tiempo a nuestro destino. Igualmente, en nuestro diario vivir encontraremos salidas que creemos son las más fáciles para acortar el camino, pero en realidad las mismas pueden llevarnos a un destino desconocido y en cierto modo desviar la ruta que Dios ha trazado para nuestra vida. No siempre la solución más fácil es la más adecuada.
  • Para llegar hasta Pennsylvania, utilizamos el sistema de mapa desde el celular, pero en algunos lugares creímos que estábamos extraviados, pero re-calculamos y volvimos a la ruta trazada. Cuando perdemos la dirección o el camino, Dios siempre provee una nueva oportunidad para re-calcular la ruta de nuestra vida.


La vida es un viaje para disfrutar, llénate de entusiasmo y contagia al mundo
con el gozo que Dios ha puesto en tu corazón.

    Wednesday, August 4, 2010

    A Ustedes los locos...

    Locos suelen llamar a los inconformes, los rebeldes,
    los polémicos, los melancólicos, los soñadores.

    Los que ven más allá de la montaña,
    sin haber llegado a la cima.

    Los que viven la vida sin reloj en la mano,
    porque ellos superan al tiempo.

    Locos, les dicen si suben pendientes,
    si no respetan las reglas fijadas,
    si muestran emociones alborotadas,
    si hacen las cosas diferentes a lo convencional,
    si lloran de alegrí­a o se rí­en de la tristeza,
    si en el silencio se manifiestan.

    Puedes no estar de acuerdo con ellos,
    puedes juzgarlos y condenarlos,
    puedes admirarlos,
    pero nunca podrás ignorarlos.

    Porque ellos son los que cambian las cosas,
    inventan, exploran, inspiran,
    curan, imaginan, crean,
    son el motor constante de la humanidad.

    No lo llames locos, sino genios.
    Porque en un lienzo vací­o ya plasmaron su dibujo,
    porque en el silencio absoluto ya dieron su concierto,
    porque con el tronco en la mano ya tallaron arte,
    porque observando el cielo ya hallaron otros mundos,
    porque uniendo insignificantes números ya descifraron vidas,
    porque con mirarte a los ojos ya descubrieron tu alma.

    Por eso hoy mi homenaje a los locos.
    A todo aquel que crea en sueños irrealizables,
    a todo aquel que desee una humanidad fraternal,
    a todo aquel que internamente sienta que nada los vence.

    Porque solo ellos
    Podrán brindarnos un mundo mejor.

    De un loco a otro loco como tú...